Investigación social · Santa Cruz, Bolivia
Lo que 9.224 personas nos contaron desde adentro
Por primera vez, casi toda la población del mayor centro penitenciario de Bolivia respondió un mismo cuestionario sobre su situación jurídica, su familia, su educación y su salud mental. Los datos cuentan una historia que rara vez llega a la conversación pública.
01 — El estudio
¿Por qué un censo en Palmasola?
Las cárceles suelen aparecer en las noticias por motines, fugas o hacinamiento. Mucho menos se sabe sobre quiénes son las personas que viven en ellas: cuánto tiempo llevan esperando una sentencia, si alguien las visita, qué estudiaron o cómo se sienten.
El Censo Penitenciario Palmasola 2025 buscó responder esas preguntas con datos. Se aplicó un cuestionario estructurado a las personas privadas de libertad de los siete pabellones del complejo, ubicado en Santa Cruz de la Sierra. El instrumento recorre nueve áreas: datos sociodemográficos, población extranjera, familia y relaciones, salud física, educación, trabajo, situación jurídica, historia personal y salud mental.
Con cerca de 180 variables por persona, la base resultante es una de las fuentes más completas disponibles hoy para entender el sistema penitenciario boliviano desde la experiencia de quienes lo habitan.
02 — Cifras clave
Un primer vistazo a los resultados
Estos son algunos datos descriptivos del censo. Cada uno abre preguntas que los artículos científicos en curso analizan con mayor profundidad.
03 — Temas que abre el censo
Historias dentro de los datos
Violencia antes y durante el encierro
Una de cada cinco personas relata haber sufrido violencia de parte de su entorno familiar durante la niñez o la adolescencia. Dentro de Palmasola, el 15% reporta haber vivido algún episodio violento. En la mayoría de los casos provino de otra persona privada de libertad, y en uno de cada cuatro participó personal policial. Además, una de cada cuatro personas ha pasado al menos una vez por el área de aislamiento disciplinario. Estas trayectorias de violencia acumulada ayudan a entender buena parte del malestar emocional registrado por el censo.
Ser mujer en Palmasola
Las mujeres son una minoría, alrededor del 6% de la población censada, y su experiencia del encierro parece más solitaria. El 44% no recibe ninguna visita, frente al 34% del total. El 41% dice sentir tristeza o desesperanza de forma frecuente o permanente, casi el doble que en la población general. Detrás de estos datos asoman preguntas sobre el abandono familiar, la maternidad a distancia y la falta de servicios pensados para ellas.
La espera sin sentencia
Casi cuatro de cada diez personas aguardan una resolución judicial. Entre ellas, más de un tercio lleva más de un año en esa condición. La mitad de toda la población reporta audiencias suspendidas y una de cada cinco dice que le pidieron dinero para notificaciones o trámites.
Los lazos que se sostienen, y los que se pierden
Mientras una parte de la población recibe visitas semanales o mensuales, uno de cada tres no recibe ninguna. El contacto familiar no es un detalle menor: en los análisis preliminares aparece asociado de forma consistente con el bienestar emocional.
Educación interrumpida, educación posible
Dos tercios no terminaron el colegio. Aun así, alrededor del 22% estudia o ha estudiado dentro del penal, principalmente en Centros de Educación Alternativa, y el 39% participa en algún programa de rehabilitación o taller.
Salud mental tras las rejas
El 22% dice sentir tristeza o desesperanza de manera frecuente o permanente, pero solo el 15% recibe hoy atención psicológica o psiquiátrica. La distancia entre necesidad y atención es uno de los hallazgos que más preguntas deja abiertas.
Trabajo antes y después del ingreso
Nueve de cada diez personas trabajaban antes de ser privadas de libertad, la mayoría a tiempo completo. Dentro del penal esa actividad no se detiene: casi el 80% declara alguna ocupación, sobre todo artesanía, cocina, limpieza y carpintería. Lo que sí falta es información. Apenas el 37% conoce las condiciones para acceder a la redención por estudios, y cerca de cuatro de cada diez dicen no estar informados sobre los beneficios del registro en planillas de trabajo.
Hábitos que llegaron antes que la cárcel
Siete de cada diez personas tenían al menos un hábito de consumo antes de ingresar. El más frecuente es el acullico o masticado de coca (45%), seguido del alcohol (37%) y el tabaco (26%). Alrededor del 11%, más de mil personas, declara que consumía drogas. Entre ellas, solo una de cada tres de quienes respondieron sobre el tema recibe hoy algún tratamiento o rehabilitación. El dato pone sobre la mesa una necesidad sanitaria que el encierro, por sí solo, no resuelve.
Lejos de casa: la población extranjera
Casi 350 personas, cerca del 4% de la población censada, no son bolivianas. Provienen sobre todo de Brasil, Colombia, Venezuela, Perú, Paraguay y Argentina. Su aislamiento es mayor que el del resto. El 57% no recibe visitas, frente al 34% del total, y siete de cada diez nunca han recibido la visita de su consulado o embajada. Solo un tercio tiene familia constituida en Bolivia. Quizás por eso, más del 40% aceptaría trasladarse a su país de origen para cumplir su condena.
Presos de su propio proceso: lo que no saben
Conocer el propio caso debería ser lo mínimo, pero para muchas personas no lo es. Cerca del 8% ni siquiera sabe cuál es su situación jurídica, y casi la mitad (46%) desconoce en qué juzgado se tramita su proceso. Entre quienes respondieron sobre los beneficios que prevé la ley, apenas un tercio sabe qué son la amnistía y el indulto, y solo uno de cada diez ha oído hablar de justicia restaurativa. Una persona que no conoce sus derechos difícilmente puede ejercerlos, y esa desinformación alarga, en silencio, el tiempo de encierro.
Detrás de cada porcentaje hay una historia de espera, de vínculos y de expectativas sobre el futuro. El censo permite, por primera vez, mirarlas en conjunto.
04 — Ficha técnica
Cómo se hizo
| Tipo de estudio | Censo (relevamiento a la totalidad de la población disponible), diseño transversal |
|---|---|
| Lugar | Centro de Rehabilitación Santa Cruz (Palmasola), Santa Cruz de la Sierra, Bolivia |
| Fecha de levantamiento | octubre 2025 |
| Población censada | 9.224 personas privadas de libertad, distribuidas en siete pabellones |
| Instrumento | Cuestionario estructurado aplicado por 190 encuestadores voluntarios estudiantes y profesionales de distintas universidades e instituciones de Santa Cruz, se usó KoboToolbox |
| Áreas temáticas | Sociodemografía, población extranjera, familia, salud, educación, trabajo, situación jurídica, historia personal y salud mental |
| Análisis | RAM Consulting — Ramiro Muñoz-Arévalo (ORCID 0000-0003-3327-7930) |
05 — Para seguir leyendo
Artículos científicos en preparación
A partir del censo se está desarrollando una serie de artículos para revistas académicas arbitradas, nacionales e internacionales. Abordan la detención preventiva y la salud mental, las diferencias entre hombres y mujeres, los costos informales del proceso penal, la brecha de atención psicológica y las necesidades de salud de esta población. Publicaremos cada uno en esta página a medida que estén disponibles.
Nota: las cifras son resultados descriptivos preliminares calculados sobre las respuestas válidas de cada pregunta y pueden variar ligeramente en las publicaciones finales. Los datos se procesan de forma anónima y agregada; ninguna información permite identificar a las personas participantes. Fuente: Censo Penitenciario Palmasola 2025. Procesamiento: RAM Consulting (2026).
