
Enfermedades crónicas: el desafío sanitario que también compromete el desarrollo económico
diciembre 10, 2025La inflación suele presentarse como un indicador macroeconómico expresado mediante un único porcentaje. Sin embargo, la percepción que tienen los ciudadanos sobre el aumento del costo de vida rara vez coincide exactamente con ese indicador. La razón es sencilla: las personas construyen su percepción económica a partir de los bienes que compran con mayor frecuencia y no necesariamente del conjunto de productos que conforman el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

En Bolivia, el Instituto Nacional de Estadística (INE) informó que el IPC registró una variación mensual de 2,13% en mayo de 2026, mientras que la inflación acumulada alcanzó 2,62% y la variación interanual llegó a 12,51%. Entre los productos con mayor incidencia en el incremento de precios se encontraron la carne de res, el pollo, el tomate, la zanahoria y el plátano, todos ellos alimentos de consumo cotidiano.
Este fenómeno tiene implicaciones que van más allá de la estadística oficial. Diversos estudios en economía conductual muestran que los consumidores asignan mayor peso psicológico a los productos que adquieren diariamente, especialmente alimentos y transporte. En consecuencia, un incremento significativo en estos bienes puede generar una percepción de inflación mucho mayor que la reflejada por los indicadores agregados.
A ello se suma el efecto de las interrupciones en las cadenas de suministro. Durante mayo, el propio INE atribuyó parte del incremento de precios a problemas de abastecimiento, particularmente en la conurbación de La Paz, donde la inflación mensual alcanzó 5,41%, impulsada por dificultades logísticas derivadas de bloqueos y restricciones al transporte.
“las personas construyen su percepción económica a partir de los bienes que compran con mayor frecuencia”
Desde la perspectiva de la investigación de mercados, esta diferencia entre inflación medida e inflación percibida resulta especialmente relevante. Las decisiones de compra no responden únicamente a variables objetivas; también están influenciadas por expectativas, emociones y experiencias recientes. Un consumidor que observa aumentos reiterados en alimentos básicos puede modificar su comportamiento de gasto, postergar compras de bienes duraderos o cambiar de marca, incluso si otros componentes de la canasta de consumo permanecen relativamente estables.
Para empresas, instituciones públicas e investigadores, comprender esta brecha representa una oportunidad para mejorar la interpretación del comportamiento del consumidor. Las encuestas de percepción económica, los estudios de confianza del consumidor y el análisis de hábitos de compra permiten complementar los indicadores oficiales y explicar con mayor precisión las decisiones que toman hogares y empresas.
En un contexto económico caracterizado por incertidumbre, disponer de datos estadísticos es indispensable, pero comprender cómo las personas interpretan esos datos puede ser aún más valioso. La diferencia entre la economía medida y la economía percibida constituye uno de los factores que mejor explica los cambios en el consumo, la confianza y las expectativas de la población.
Fuentes
- Instituto Nacional de Estadística. (2026). Índice de Precios al Consumidor – Mayo 2026.
- Instituto Nacional de Estadística. Indicadores económicos nacionales.

